Blog

  • Sketchnotes del Experience Fighters 2017

    Acostumbro a tomar notas visuales en reuniones y eventos, porque es una habilidad que me gusta practicar y además me ayudan a recordar una vez pasado cierto tiempo. Como extra suelen dar pie a conversaciones interesantes en redes sociales e incluso la oportunidad de interactuar con alguno de los ponentes.

    Aquí van las del Experience Fighters 2017 para que no se pierdan en mi timeline de Twitter como lágrimas en la lluvia.

    César Astudillo · Luchadores de la experiencia: ¿para quién luchamos?

    Foto por César Astudillo, la que tomé yo misma con el móvil resultó ser una desgracia.

    Pablo M. Ramírez · Yo también puedo dibujar. Trucos y técnicas para perder el miedo a dibujar y visualizar conceptos

    Angela Lester · Ideas Die in the Conference Room

    Carlos Mascías · Ir al médico ya no va a ser lo mismo. ¿Estamos preparados?

    Emilio García · There will be dragons

    Ricardo Tayar · Estado de la conversión y su relación con el buen diseño de productos digitales

    Foto por Ricardo Tayar

    Jonathan Vaux · Disruption Through Innovation

    Quede claro que no tomé notas de todas las charlas, y no es que estas fueran mejores o peores que las demás, simplemente:

    • Tomar notas visuales me exige bastante concentración, así que suelo descansar en algunas para no acabar con dolor de cabeza (y miope perdida, ya que dibujo en la oscuridad del patio de butacas).
    • Además solo tomo notas si veo la charla entera, de manera que faltan las primeras de la mañana o últimas de la tarde.
    • Algunas charlas, como las de enseñar portfolio de diseño, no dan pie a sketchnotes.

    ¿Tienes tus propias notas visuales del evento? ¡Comparte!

  • SlidesCarnival, cuando suena la flauta en un “side project”

    Repaso de un proyecto personal que genera de media 5.500€/mes después de 2 años.

    En junio de 2014 mi hermano defendía su proyecto fin de carrera y yo le ayudaba con el diseño de la presentación que proyectaría ante el tribunal. Como en casa no tenía Powerpoint instalado decidí trabajar con Google Slides y en una hora tenía lista una plantilla más que decente. Recuerdo que incluso me sorprendí de lo poco que había tardado.

    “Oye… pues qué bien se me da esto ¿no?”

    La idea

    El software de presentación (ya sea Powerpoint, Keynote u otros) es la principal herramienta de trabajo de muchos perfiles y de las que más frustración genera. Todos tenemos el ojo entrenado para saber cuando una presentación no es atractiva, pero si no eres diseñador no sueles disponer de las habilidades y conocimientos necesarios para mejorarla.

    Y eso duele porque el diseño vende, puede marcar la diferencia entre ganar o no un cliente, conseguir una inversión, que el periodista entienda tu investigación o te den una buena nota en tu proyecto de clase.

    Tras la experiencia con mi hermano supe que la velocidad a la hora de diseñar y la experiencia con el software de presentaciones me proporcionaba una ventaja estupenda. ¿Podía ofrecer plantillas gratis y buscar alguna forma de monetizar? Seguro que no era la primera en planteármelo, así que… ¿había algún nicho que pudiera explotar?

    Lo primero eché un vistazo a la situación con una búsqueda rápida en Google, la oferta estaba en dos extremos:

    • Plantillas gratuitas de baja calidad, con apenas 2 variantes de diapositivas y diseños más propios de los años 90.
    • Plantillas de pago de altísima calidad, con diseño profesional, cientos de diapositivas diferentes y todas las opciones posibles de personalización.

    Ya tenía mi nicho, quedaba un hueco para plantillas gratuitas con un diseño decente, pero no tan profesionales que tuviera que invertir muchas horas en hacerlas. Además la oferta para Google Slides era inexistente más allá de las 4 opciones que ofrecía la propia aplicación.

    Puesta en marcha

    En verano de 2014, aprovechando el tiempo libre que deja la jornada intensiva, monté el proyecto:

    • Escogí el nombre SlidesCarnival, entre cientos de opciones que miré en una web de esas de combinar palabras. La primera y segunda opción que yo había pensado ya estaba registradas y no quería perder mucho tiempo en ese tema.
    • Creé una presentación base con los tipos de diapositivas más comunes (que seleccioné echando un vistazo en SlideShare). Y a partir de ella diseñé 5 plantillas para no empezar de vacío.
    • Definí un poco por encima la estructura y categorías y monté una web en un día con WordPress. Tenía muy claro que quería hacerlo en inglés así que me llevó bastante más tiempo redactar todos los textos para la página de inicio, las instrucciones y las descripciones de las plantillas iniciales.
    • Creé los perfiles sociales: Facebook, Twitter y Google+ (más tarde añadiría Pinterest)

    En total dediqué las tardes de un par de semanas de julio, y lo dejé todo listo para lanzar a la vuelta de las vacaciones. El septiembre mandé un email anunciándolo a familia y amigos y lo publiqué en mis redes sociales (lo que he hecho normalmente en otros proyectos personales). Como novedad gasté además unos 50€ en anuncios en LinkedIn, por probar.

    La verdad es que no le dediqué mucho mimo al lanzamiento y SlidesCarnival podría haber terminado donde el resto de mis side projects: en el cementerio de los backups. Pero es que tampoco tenía mucha fé en que este fuera a funcionar mejor que los demás.

    Visitas e ingresos

    Los amigos le dieron el primer empujón compartiendo en redes sociales e incluso haciendo reviews en sus blogs (os quiero y lo sabéis). El segundo empujón llegó cuando reseñaron SlidesCarnival en ProductHunt, lo cual resultó ser la bomba y yo no sabía ni que existían.

    Además posicioné bien en Google para algunas palabras clave interesantes, y las cifras no han dejado de crecer desde entonces.

    Visitas mensuales desde el inicio. Los valles se producen en verano y el mes de diciembre, durante las vacaciones escolares.
    Evidentemente los ingresos de Adsense siguen el mismo patrón de las visitas.

    Cuando monté SlidesCarnival me imaginé a hordas de ejecutivos acudiendo a la web a usar mis presentaciones. Pero para mi sorpresa mi verdadero público resultaron ser profesores y estudiantes del Google Education Program en Estados Unidos. De ahí que los picos y valles de visitas vayan acordes con el calendario escolar.

    Siempre cambiando

    En 2 años la web de SlidesCarnival no ha estado estática ni un mes seguido. Además de publicar entre 1 y 2 plantillas al mes:

    • Los primeros ingresos los invertí en traducir al portugués y, con poco acierto, al japonés (porque, ei, 127 millones de japoneses).
    • En cuanto empecé a tener visitas me quedo claro que la primera plantilla de WordPress que había usado iba a ser una rémora, así que cambié a otra con menos mierda y mejores tiempos de carga.
    • Experimentos varios con posiciones de banners.
    • Reescribir textos e instrucciones para hacerlos más claros, automatizar las respuestas a mails y comentarios, automatizar las redes sociales.
    • Crear una lista de suscriptores por mail.
    • Ajustes SEO, dentro de mis posibilidades, para posicionar mejor en ciertas palabras clave.

    Y ahora mismo…

    SlidesCarnival sigue siendo un proyecto muy divertido, que al igual que Recetas de rechupete en su momento, me permite aprender y experimentar con otras disciplinas (monetización, optimización, SEO, analítica, gestión de redes sociales) diferentes a la mía (UX y diseño visual).

    Ahora mismo ando dándole vueltas a otras maneras de hacer crecer el proyecto y aprovechar la audiencia más allá de la publicación mensual de plantillas. Quizás:

    • Un ebook y/o un curso online de diseño de presentaciones.
    • Hacer algo de provecho con la lista de suscriptores (6.000 en menos de un año y subiendo), que ahora mismo solo reciben las actualizaciones de la web.

    Pero ya veremos si encuentro el tiempo.

    “¿Y por qué no dejas tu trabajo?”

    Es la primera pregunta que me hacen muchos cuando les menciono los ingresos. Creo que sería una locura:

    1. Mi trabajo me gusta. Mucho.
    2. Diseñar un par de plantillas al mes es divertido, hacerlo a diario sería un TOSTÓN.
    3. El modelo de negocio de la web se puede copiar fácilmente. Cualquier equipo de 2 estudiantes de diseño con más tiempo libre que yo podría superar mis contenidos en unos meses. Es más, ya hay algunos clones.
    4. Si el algoritmo de Google de repente decide que no le gusta el contenido de mi web: me tumba.
    5. Si Google decide dejar de apostar por su suite de edición de documentos o cambia la política de lo que puede hacerse: me tumba.

    Por ahora es estupendo porque me proporciona un colchón de seguridad durante las temporadas que tengo menos trabajo como freelance y paga la hipoteca. Pero eso es todo, y durará lo que dure.

    Conclusiones

    Pues ninguna en especial, pero si tenéis preguntas las responderé todas encantada 🙂


    SlidesCarnival, cuando suena la flauta en un “side project” was originally published in Piensa en pixels on Medium, where people are continuing the conversation by highlighting and responding to this story.

  • Recetas de rechupete: luces y sombras de un proyecto personal

    Hace tiempo escribí sobre las ventajas de desarrollar proyectos personales fuera del trabajo. Y seis años más tarde, mi pareja dejó su trabajo fijo para dedicarse 100% a un proyecto personal que iniciamos poco después de escribir aquel artículo: Recetas de rechupete. A pesar de los tiempos que corren apostamos en aquel momento por una actividad que nos iba a aportar calidad de vida y más ganas de levantarnos cuando sonara el despertador por las mañanas.

    Pero no estoy escribiendo para vender las bondades de Recetas de rechupete, sino para compartir desde la experiencia lo que han supuesto para mí estos años de mantener un proyecto personal.

    En positivo

    Ahora sé bastante más de temas relacionados con el sector en el que trabajo, y no simplemente por leer artículos sino desde la práctica. Recetas de rechupete me ha permitido probar cosas con las que no puedo “jugar” en la agencia cuando diseño para un cliente. A base de prueba y error en estos años he aprendido a:

    • Crear temas de WordPress y saber cómo funciona al dedillo.
    • Maquetar para móviles (en 2010, cuando aún mucha gente dudaba del boom de la web móvil).
    • Posicionar en buscadores, aplicar microformatos, rich snippets.
    • Analizar estadísticas, aprender sobre nuestros usuarios, conocer los patrones temporales de visitas propios de las webs de recetas.
    • Lidiar con Google Adsense y el marketing de afiliación. Hacer tests A/B de formatos y ubicaciones para maximizar ingresos.
    • Optimizar tiempos de carga de una página para reducir el tiempo de espera de los usuarios.
    • Hacer ebooks y experimentar el farragoso mundo de la autopublicación.
    • Gestionar redes sociales y sus/nuestras crisis.
    • Entender algunos términos sobre servidores y alojamiento. Qué son, cuánto cuestan y que rendimiento puedo esperar de servidores compartidos, VPS, dedicados, cloud hosting…

    No podría competir con un profesional en ninguna de estas áreas, pero creo firmemente que todas estas cosas me ayudan a ser mejor diseñadora y a entender el trabajo de los equipos con los que colaboro al desarrollar un proyecto.

    En negativo

    En el lado menos bonito, los momentos que me han dado ganas de mandar todo a la mierda:

    • Esas horas frente al ordenador cuando, al volver del curro o en fin de semana, estaba cansada y no me apetecía dedicarme al blog pero tenía que hacerlo.
    • La sensación de pánico cuando “rompía” algo y no sabía qué había hecho mal ni cómo arreglarlo.
    • Las horas gastadas en intentar añadir una funcionalidad que al final no logré implementar por no tener conocimientos suficientes.
    • Leer los comentarios de trolls (y no tan trolls) en redes sociales, que despotrican y montan pollos por las razones más absurdas.
    • El estómago encogido cuando se cae el servidor durante varios días y no sabes ni porqué ni puedes resolverlo.
    • Alguna bronca de pareja por diferencias respecto a cómo gestionar el blog.
    • El profundo aburrimiento cuando hay temporadas en las que todas tus conversaciones se reducen al mundo de las recetas y los blogs.

    ¿Ha merecido la pena? En este caso es evidente que sí, pero sigo creyendo que la razones para empezar un proyecto personal no deben incluir el esperar tener éxito. No siempre suena la flauta y otros proyectos que he iniciado han acabado en nada, aunque igualmente he aprendido y disfrutado con todos ellos.

  • Sonríe y recuerda que…

    ¿Eres diseñador? Entonces seguro que pasas al menos el 10% de tu jornada laboral refunfuñando contra el cliente (le dedicarías más tiempo, pero hay que reservar también unas horillas al día para despotricar de los jefes… y luego hay que currar, claro). Ya sé que no te sobra el tiempo, pero haz una pausa de 5 minutos, sonríe y recuerda que…

    La nuestra es una profesión fantástica y las críticas, sugerencias y cambios del cliente forman parte de ella. Si te va a crear una úlcera es mejor que cambies de trabajo (puedes ser artista, por ejemplo).

    Es duro cuando lo haces lo mejor que puedes y aún así no es lo suficientemente bueno. Supéralo y mejora, los cambios y las críticas sirven para aprender.

    Ciertas peticiones del cliente son arbitrarias, algunas de nuestras decisiones de diseño también lo son. Hay que ser un poco más comprensivos y enterrar el ego.

    No asumas que el cliente es un idiota. Si no logras explicarle por qué algo tiene que ser de cierta manera y decide hacer un cambio desastroso… no es su culpa, es tuya.

    La primera propuesta no tiene que ser la mejor. Las iteraciones aumentan las posibilidades de llegar a un diseño excelente.

    Relacionado con lo anterior, si te piden un cambio que odias no lo hagas lo peor posible para que el cliente no lo escoja. Lo escogerá de todas formas y tendrás que verlo durante el resto del proyecto. Cosas del karma.

    Sí, puedes echarle muchas horas de trabajo a un diseño y que aún así sea mediocre. No te cierres a los comentarios simplemente porque has invertido mucho tiempo en la propuesta inicial.

    No te creas que eres el único sufridor del mundo laboral. Solemos comentar que a los médicos y a los arquitectos nadie les dice cómo tienen que hacer su trabajo. Es mentira.

    No puedes imponer tu criterio estético y creatividad por encima de las necesidades del proyecto. Recuerda que nuestra profesión es un servicio y debemos trabajar en equipo con el cliente.

    Debes mantener un balance con tu vida personal. ¿Has coincidido alguna vez con un trabajo-adicto? ¿quieres ser como él? Pues eso.

    Ríete un poco de tu ego, olvida tus frustraciones y bebe. Bebe mucho, bebe para olvidar. Y una vez olvidado el pasado aprovecha que mañana es otro día para volver a disfrutar de tu trabajo.

  • eBooks, nuevas oportunidades

    Todos sabemos que la irrupción del eBook ha provocado un cambio de mercado para editoriales, librerías, bibliotecas y educación. Pero poco se ha hablado sobre las oportunidades que este “nuevo” formato ofrece a creadores de contenido independientes (sobre todo blogueros), marcas no relacionadas con el mundo editorial, agencias digitales y startups.

    Creadores de contenido

    Oportunidades

    El formato ePub (que utilizan la mayoría de los ebooks) consiste básicamente HTML con una estructura determinada, es decir, que a grandes rasgos no es tan diferente de una página web. Blogueros especializados generan a diario contenido de valor que ya está en formato HTML. Convertir este contenido en ebook ofrece al bloguero la posibilidad de darse a conocer a un público diferente e incluso sacar rendimiento económico adicional.

    Tenemos ejemplos como los de Alberto Pena o Recetas de rechupete, que comercializan con éxito los contenidos de sus blogs reconvertidos en ebooks, e incluso les ha servido para saltar al mundo editorial tradicional y publicar en papel.

    Obstáculos

    • La comercialización más allá de las plataformas de Amazon y Google Play es complicada. La Casa del Libro y Fnac no aceptan libros de autores independientes, Apple te pide un número fiscal de Estados Unidos que se tarda un mes en conseguir tras rellenar un formulario críptico, Barnes&Noble exige tarjeta de crédito y dirección física en EEUU, Sony y Movistar solo te permiten publicar a través de terceros, etc. Incluso Libranda, una plataforma creada con dinero público para facilitar el acceso a canales electrónicos, sólo trabaja con editoriales. De esta manera el autor apenas tiene acceso al amplio mercado hispanohablante de EEUU y Latinoamérica, y pierde un potencial de venta enorme.
    • Aunque ya hay en el mercado múltiples herramientas para crear un ebook desde cero, la conversión de contenidos existentes no es tan sencilla y existe una barrera tecnológica. Diferentes formatos de archivos, multitud de dispositivos lectores con diferentes capacidades… pueden desesperar a los autores sin un perfil técnico.

    Marcas

    Oportunidades

    Muchas marcas crean contenido de valor en internet como parte de su estrategia de negocio, y lo ofrecen tanto de manera gratuita como bajo un sistema de suscripción. ¿Por qué deberían realizar una inversión adicional y ofrecer el mismo contenido como libro electrónico?

    Primero, la experiencia de lectura en un ebook reader es más íntima y está menos sujeta a distracciones (incluso en las tabletas con acceso a internet el usuario tiende menos a la multitarea que en un ordenador de sobremesa). El lector deja de escanear el texto para pasar a una experiencia más inmersiva, lo que aumenta tanto la comprensión como el tiempo dedicado al texto y por tanto el contacto con la marca.
    Además el público consumidor de ebooks está más acostumbrado a pagar por el contenido, lo que abre nuevas vías para el retorno de la inversión realizada en generarlo.

    Obstáculos

    • Por ahora no existen suficientes datos acerca del consumo de ebooks, las diferentes plataformas de venta y editoriales publican datos con cuentagotas y demasiado generales. Sin datos contundentes sobre la mesa y dada la situación actual será difícil convencer a las marcas para que apuesten por este nuevo sector. Es una pena porque ahora es el momento de entrar, mientras no está saturado.
    • Los pocos datos publicados predicen un mercado más flojo en sus inicios del que se había previsto. El abundante mercado editorial español ha vivido muchos años del concepto “libro como objeto de regalo que no se lee” que no es aplicable al ebook.

    Agencias y profesionales del mundo digital

    Oportunidades

    El comportamiento del usuario frente al contenido digital, las capacidades del HTML y la estrategia frente a la diversidad de dispositivos son las especialidades de las agencias digitales y de desarrollo web. Nadie mejor para ofrecer estos servicios a marcas y grandes editoriales tradicionales interesadas en el campo de los libros digitales.

    Asimismo las necesidades de los autores independientes pueden ser cubiertas por profesionales freelance especializados en edición (de contenido y de formato digital), diseño de portadas, maquetación para ePub, creación de contenidos multimedia… Estos perfiles han ido apareciendo en EEUU al madurar el sector del libro digital, pero aún son escasos en nuestro país.

    Obstáculos

    • La mayoría de las agencias han vivido la aparición de los ebooks con una completa falta de interés. Quizás por la falsa idea de que solo había oportunidades para el mundo editorial o porque estaban dedicando gran parte de su esfuerzo al boom simultáneo de las redes sociales y los dispositivos móviles.
    • Aún no existen profesionales especializados y, al igual que sucedió en los comienzos de internet, se hace necesaria una reconversión de perfiles. Necesitamos editores del mundo del papel que aprendan a trabajar con HTML y elementos interactivos, maquetadores del mundo digital que quieran lidiar con eReaders, especialistas en analítica que conozcan las tendencias del mundo editorial, etc.

    Startups

    Oportunidades

    Siempre que aparece una innovación tecnológica y un cambio en el mercado la mayor oportunidad es para las pequeñas empresas y startups. Tienen la agilidad necesaria para detectar las nuevas necesidades y desarrollar soluciones rápidamente. Cualquiera de los obstáculos nombrados anteriormente abre nuevas oportunidades de negocio.

    Están surgiendo proyectos realmente interesantes y sorprendentemente muchos de ellos no se han originado en Silicon Valley. En España tenemos el ejemplo de Cream eBooks y su editor de ebooks online byeink.com, y desde Berlín viene pisando fuerte Readmill, una comunidad online de lectores.

    Obstáculos

    ¿Realmente hace falta nombrarlos? Los habituales a los que se enfrenta toda startup en cualquier sector: falta de financiación, no tener un claro modelo de negocio, exceso de burocracia, hacerse un sitio entre los gigantes…

    Ahora es el momento

    Los profesionales que trabajamos en el mundo digital (en todas nuestras especialidades: front-end, diseñadores, social media, analítica, etc.) tenemos mucho que aportar en el mercado del ebook. Los libros digitales han llegado para quedarse y es el momento de detectar las oportunidades de negocio que proporcionan tanto a las agencias como a los clientes.

  • Porfolios temporales

    Nunca he comprendido a los diseñadores web que no tienen ningún porfolio online en absoluto. La mayoría suele poner como excusa la falta de tiempo, te dicen que están trabajando en ello o que como no buscan empleo no lo necesitan. La verdad es que a mí siempre me huele a una falta total de compromiso con su trabajo, yo desde luego nunca contrataría a un diseñador que no tuviera ningún tipo de información online. Es cierto que la mayoría de los diseñadores nos solemos estancar en un bucle infinito a la hora de desarrollar nuestra web personal pero existen opciones muy dignas que nos permiten tener una presencia online mientras dura el parto del porfolio definitivo.

    Un paisaje familiar en España ¿eh? 😀

    Redes creativas

    Existen muchas webs que funcionan como plataformas para que los creativos expongan sus trabajos y ganen visibilidad. La mayoría tienen un diseño muy cuidado y sencillo, aceptan distintos formatos de archivos (incluido audio o vídeo) y permiten mostrar tus trabajos a gran tamaño. Mi favorita es Behance pero otras opciones son SquareSpace o Domestika. Darte de alta en alguna de ellas, rellenar algunos datos personales y subir unos cuantos archivos apenas lleva una tarde.

    Web minimal

    Otra opción es poner en tu dominio una página con un diseño muy sencillo y una breve descripción de quien eres. Dependiendo del tiempo (o esfuerzo) que quieras dedicarle a esta página puedes mostrar tus trabajos de diferente manera:

    • Una simple lista de enlaces a tus trabajos publicados.
    • Un enlace a tu cuenta de Linkedin o similar para mostrar tu CV y otro a una cuenta de Flickr donde subas tus diseños.
    • Un enlace a un PDF con tu CV y trabajos seleccionados.

    Algunos ejemplos de este tipo de web son la portada de la web de Miguel Ripoll o la página de Alejandro Monge.

    Webs especializadas

    Estas webs te permiten crear un porfolio de forma rápida y sencilla . A diferencia de las redes creativas este tipo de páginas no suelen poner su propia identidad corporativa en tu porfolio, ofrecen la posibilidad de escoger entre distintos diseños y éstos suelen ser más asépticos (tu trabajo destaca más). Dos buenas opciones son Carbonmade y Adobe Portfolio.

    Cómprate un diseño

    Si necesitas de manera rápida algo con más funcionalidad puedes optar por comprar una plantilla de diseño sencillo, tunearla ligeramente con tu identidad corporativa y rellenarla con tus trabajos. Existen muy buenas opciones a un precio razonable tanto en HTML plano como para WordPress. ¿Es triste ser diseñador y usar el diseño de otro? Sí, pero más triste es no tener nada de nada y al final lo que cuenta es el trabajo que vas a mostrar.

  • 5 consejos para ser un diseñador más feliz

    En el día a día del trabajo surgen situaciones que a veces nos hacen arrepentirnos de nuestra profesión e incluso provocan que sigamos enfadados cuando termina la jornada laboral: diseños rechazados, cambios estúpidos, proyectos aburridos, etc. Estos 5 consejos pretenden hacerte la vida de diseñador un poco más fácil y evitar esos pequeños disgustos diarios que te van quemando poco a poco.

    No presentes un diseño terminado al 100%

    Muestra al cliente un boceto antes de enseñarle un diseño completamente terminado siempre que puedas. Si le enseñas el diseño final hay muchas probabilidades de que los detalles no le dejen apreciar el total del conjunto, seguramente no le gustará la foto escogida, o el color secundario, o la organización de los contenidos… No será capaz de imaginarse el diseño cambiando los detalles que no le gustan, te tirará la propuesta al completo. El problema es que el cliente no ha participado en el proceso del diseño y por tanto no se siente implicado, no siente el resultado final como suyo.

    Haz que el cliente se implique. Enséñale un boceto, un wireframe, explícale como va a ser el diseño final, véndele la idea y deja que haga sus propias sugerencias. Puede que al final el diseño no acabe siendo totalmente como tú lo habías imaginado, pero el cliente lo sentirá como suyo y estará realmente satisfecho con él.

    Escoge los cambios que te van a pedir

    No siempre puedes mostrar un boceto al cliente, la mayoría de las veces tienes un par de días para hacer un diseño y necesitas presentar algo terminado. Lo más normal es que el cliente pida cambios sobre el diseño que le presentes, algunas veces para sentir que ha colaborado en algo del proceso como he comentado en el punto anterior, otras por una extraña necesidad de justificar su puesto. Un compañero de trabajo lo definió hace tiempo con la frase perfecta:

    “ya sabes que el cliente siempre tiene que echar su meadita”

    Como a los clientes los carga el demonio lo más probable es que “su meadita” te obligue a modificar los detalles que más te gustan y en los que más has trabajado. Pero la situación no queda totalmente fuera de tu control sino que puedes influir en los cambios que te van a pedir. Deja algunos puntos de tu diseño sin pulir, una foto con una pose demasiado forzada, un módulo con un color que no termina de encajar, un botón demasiado llamativo o una llamada a la acción poco destacada, etc. El cliente se centrará en esos aspectos que evidentemente tienen que ser mejorados y lo más seguro es que deje en paz el resto de elementos (pero no te pases o rechazarán el diseño al completo). ¿Funciona? No siempre pero sí en la mayoría de las ocasiones, es una técnica a la que se le coge el tranquillo con la práctica.

    Diseña teniendo en cuenta los puntos débiles

    Todos hemos tenido que hacer algún diseño partiendo de un logo o un producto realmente horrible. La primera reacción es hacerlos realmente pequeños y marginarlos en alguna esquina de la maqueta con la esperanza de que pasen desapercibidos. Nunca funciona, el cliente siempre te va a pedir que lo hagas MÁS grande. Y además con razón, si te han encargado una web es para vender su producto no para vender tu diseño.

    Tu trabajo como diseñador gráfico es resolver problemas. Si el logo es feo y lo haces minúsculo no resuelves el problema, sólo lo enmascaras en parte. Si tu diseño sólo funciona mientras el logo sea pequeño estás trabajando para ti mismo y no para el cliente. Empieza tu diseño con el logo/producto bien grande, tómalo como un reto. Puede que no sea el proyecto estrella de tu portfolio pero el diseño final será mucho mejor que si optas por esconder ciertos elementos y al final el cliente te pide aumentarlos.

    No te tomes tu trabajo demasiado en serio

    Conozco diseñadores a los que se les llevan los demonios cada vez que les piden cambios estúpidos. Todos intentamos hacer bien nuestro trabajo y nos duele cuando se cuestionan algunas de nuestra decisiones pero hay que disgustarse en su justa medida. Me refiero a que nuestra profesión tampoco es que vaya a salvar el mundo, la mayoría de nosotros al final diseñamos para que se vendan más coches, refrescos, detergentes, hipotecas…

    Escoge bien en que batallas debes pelear, cuando merece la pena dar todos tus argumentos para defender un diseño y cuando debes respirar hondo, hacer los cambios sin darle mucha importancia, e irte a tu casa a disfrutar de la tarde sin cabrearte porque “el cliente XXX quiere el diseño naranja en vez de azul”. No dejes que los cambios estúpidos te impidan disfrutar de esta profesión, demasiada gente se quema muy rápido en este mundillo.

    Tómate tu trabajo en serio

    Vaya, que contradicción ¿no? 😀

    No esperes al “proyecto soñado” para darlo todo. Parece que siempre estamos esperando al proyecto perfecto para el cliente perfecto para demostrar de lo que realmente somos capaces. Lo más probable es que ese proyecto nunca llegue, dudo incluso que exista. Hazlo lo mejor que puedas para el proyecto en el que estés trabajando en cada momento, no caigas en la desidia de “acabemos esto cuanto antes, cuando diseñe algo para Nike haré algo realmente bueno”. Puede que no tengas trabajos brillantes en tu portfolio pero tendrás la satisfacción personal de haberlo hecho siempre lo mejor posible.

  • Dentro de 10 años

    La profesión de diseñador web es tan nueva e internet cambia tan rápido que muchas veces me planteo cual será la evolución de mi puesto de trabajo. Es decir ¿tú te ves con 50 años diseñando webs y aplicaciones? ¿y si no te ves dónde crees que estarás? Últimamente muchos diseñadores de mi entorno están cambiando de rol, unos quemados de su trabajo, otros porque lo ven como una evolución natural. Si trabajas en Banca, en consultoría o en una gran empresa los siguientes escalones de tu carrera profesional parecen estar claros, sin embargo como diseñador digital ¿cuáles son las opciones?

    • Cambio de especialidad: muchos optan por saltar a otras especialidades relacionadas con la creatividad, como la ilustración o el vídeo. O no tan relacionadas como la investigación o programación.
    • Trabajar en cliente: un puesto que suele estar mejor pagado y es más cómodo, pasar de ser exprimido a exprimir tú :D. Para aquellos que hemos estado siempre en agencia diseñar para un único cliente puede resultar un poco monótono, siempre el mismo logo, el mismo tipo de contenidos, la misma paleta de colores… De todas formas no es lo mismo trabajar para Apple que para Fairy.
    • Freelance: la mayoría de los diseñadores web que conozco que se han quemado del trabajo en agencia pasan a ser freelances (eeeeh, yo misma). Tienes más libertad de horarios, escoges los proyectos que quieres, no tienes jefes… El lado malo del freelance es que trabajas solo y es más difícil mantenerse actualizado, tienes que cubrir las tareas de cuentas y tratar con los clientes (bueno, creo que a alguna gente le gusta), es más difícil trabajar con ciertas marcas importantes y puedo contar con los dedos de una mano los freelance que conozco que hacen menos de 40 horas semanales.
    • Crear tu propia empresa: siempre me ha sorprendido que la gente que quiere crear una empresa lo tiene muy claro desde que es muy joven, yo sin embargo siempre tuve muy claro que me gustaba ser asalariada (y al final he terminado siendo autónoma X-D). Crear una empresa supone alejarse un poco de la creatividad y meterse de lleno en la gestión pero es evidente que proporciona otro tipo de retos profesionales que pueden ser interesantes.
    • Gestionar un equipo: según vas ganando experiencia es normal que aumenten tus responsabilidades y disminuya la necesidad de ser supervisado. En algún momento puede que pongan un equipo a tu cargo, muchos soñamos con ello: “yo defino la línea de diseño y un junior hace las 30 maquetas/adaptaciones restantes”. Yo pasé por ahí y nada más lejos de la realidad, tus tareas se alejan cada vez más del diseño y se acercan a la gestión (y coordinar personas es muy MUY difícil, mi más profunda admiración para los buenos gestores de equipos).
    • Dedicarte a la enseñanza: creo que esta es la opción que más me gustaría, enseñar a otra gente que quiera dedicarse al diseño interactivo. Actualmente no existen muchas carreras, cursos o masters ligados al diseño web pero dado que es un sector con escasez de profesionales de manera inevitable irán surgiendo, tanto en la enseñanza privada como en la pública. Y me refiero a algo mucho más completo que un curso de un año en Photoshop-Sketch-Illustrator-HTML-PHP. Creo que aquellos que llevamos trabajando unos años en esto tenemos mucho conocimiento que aportar a la gente que empieza.

    La verdad es que a mí me gusta mucho el diseño gráfico y en este momento creo que me encantaría seguir diseñando a los 50 aunque al ritmo al que evoluciona el sector no sé si dentro de 20 años existirá siquiera el concepto “página web”, “aplicación” o “internet”. Puede que este trabajo me termine quemando como les ha pasado a muchos otros, o que no sea capaz de mantener el ritmo de actualización que exige, quizás cambien mis preferencias y termine siendo una fanática de la gestión… Reconozco que un poco menos de incertidumbre me haría más feliz 🙂

  • Proyectos personales

    Los diseñadores gráficos nos ganamos la vida con nuestra creatividad y nos encanta nuestro trabajo, pero por otro lado nos quemamos fácilmente con las tareas rutinarias y en seguida nos sentimos estancados. La parte negativa de esta profesión es que, tanto si trabajas de freelance como si estás empleado en un agencia, el trabajo “rutinario” es bastante más común que el puramente creativo, más aún si estás empezando y no tienes mucha experiencia.

    Incluso tu diseño favorito puede provocarte pesadillas si tienes que desarrollar 30 plantillas para todas y cada una de las pantallas internas. Esa interfaz que tanto disfrutaste animando se convierte en un suplicio cuando tienes que hacer 10 adaptaciones a distintas resoluciones. ¿Y a quién le gusta diseñar un newsletter tras otro? Lo cierto es que todos sufrimos temporadas en las cuales nuestro trabajo es mortalmente aburrido (la “fase churrero”) y uno fantasea con el famoso chiringuito en la playa.

    Cambiar de empleo puede ser la solución si los proyectos que entran en tu empresa nunca son interesantes y temes quedarte estancado. Sin embargo lo más habitual es que el trabajo rutinario venga por ciclos, al final cualquier proyecto en cualquier agencia siempre tiene una fase donde el trabajo a desarrollar es más mecánico. Incluso hay temporadas enteras del año, como el verano, que son bastante soporíferas.

    En estos casos lo mejor es dejar de lloriquear y comenzar un proyecto personal ¿acaso tu empleo tiene el monopolio sobre tu creatividad? Es el momento de llevar a cabo esas ideas que se te ocurren en el metro, en la ducha e incluso mientras haces esos 10 formatos de banners.

    Los proyectos personales hacen el bien

    • Como ya he dicho son una vía de escape en temporadas de trabajo no creativo.
    • Sirven como laboratorio de experimentación para ideas que no puedes (o te atreves) a aplicar en la agencia. Si la idea funciona podrás aplicarla más tarde en algún proyecto del trabajo.
    • Nos obligan y nos proporcionan la motivación para aprender alguna nueva técnica o tecnología. Son un entrenamiento para estar al día.
    • Muchas veces los trabajos del día a día no son precisamente los que te ayudan a construir un porfolio impresionante. Los proyectos personales pueden ayudar a promocionarte y demostrar lo que eres capaz de hacer “con el ambiente adecuado”.
    • Satisfacen nuestro ego. Trabajas tú sólo, para ti mismo y sin interferencias ni opiniones de nadie (a no ser que quieras pedirlas). Todo el mérito para ti 🙂
    • Nunca se sabe, puedes llegar a monetizarlos.

    Recuerda que no tienen que estar necesariamente relacionados con el diseño gráfico, pueden ir desde hacer un reportaje fotográfico a decorar tu salón, pasando por los cuadros de miga de pan o pintar camisetas. El objetivo es borrar esa sensación tan molesta de no aprender nada nuevo y tener un trabajo creativo que te sientas orgulloso de mostrar (hay que reconocerlo, nuestro ego es GRANDE).

    Aunque casi más difícil que empezar un proyecto personal es llegar a terminarlo, pero eso será otro artículo…

  • Ingresos extras

    Ingresos extras. Money money money uuuuh!!

    Para un diseñador gráfico internet ofrece múltiples vías para generar ingresos extra. Y no estoy hablando de compaginar el trabajo de oficina con proyectos freelance sino maneras mucho menos estresantes.

    Vender imágenes de stock

    Aunque hace unos años el stock iba asociado principalmente a la fotografía hoy en día es posible vender muchos otros formatos: ilustraciones, vídeo, audio, archivos flash… Además, gracias a los sitios de microstock, ahora cualquier diseñador puede acceder a la venta de stock a través de internet.

    Los mejores sitios que conozco para vender stock de fotografía e ilustración son iStockPhoto y Shutterstock. Para que os hagais una idea del potencial para generar ingresos os pongo algunas estadísticas de mi cuenta:

    • En 2007 con 27 ilustraciones en el porfolio mis ventas alzanzaron 327$, una cantidad pírrica.
    • En 2008, a un mes de terminar el año, y con 43 ilustraciones a la venta los ingresos fueron de 1022$. Empezaba a ser una cantidad razonable para comprarme algunos caprichos: libros de diseño, comics, muñecos, camisetas…

    Una progresión interesante teniendo en cuenta que mis porfolios de stock no están enfocados al tipo de ilustración que más vende, simplemente subo aquellos dibujos que me apetece hacer “por amor al arte” y algunos que he hecho para trabajos que no he cobrado por ser para amigos. Por ejemplo un porfolio dedicado a iconos o motion graphics puede llegar a generar mucho dinero.

    Si te parece que las webs de microstock no pagan suficiente en Society6 y otras webs similares puedes subir tus obras y determinar cuánto cobrar por ellas. Los usuarios compran aquellas obras que les gustan y deciden en formato de reproducción.

    Vende plantillas de diseño

    Puede que no sepas hacer fotos, ni vídeos, ni dibujar, ni programar… pero si estás leyendo este artículo seguro que sabes diseñar. Algunas páginas como Graphic River o Creative Market expanden el concepto de microstock a las plantillas de diseño, logos, templates de presentaciones… Puede ser una manera de rentabilizar todos esos diseños que has hecho para tu porfolio personal y nunca has publicado 😛

    ¿Sabes hacer algo sólido?

    Quizás eres el rey de los trabajos manuales. Si en tu tiempo libre te dedicas a hacer figuritas, bisutería, broches de fieltro, tejer bufandas… Etsy es la web que te permitirá vender estos artículos. Otras posibilidades son hacer pegatinas, tarjetas de felicitación, libros de fotografía… aunque requieren una inversión inicial y por tanto conllevan el riesgo de perder dinero.

    Publicidad contextual

    Si tienes muchas visitas en tu web Adsense puede ser una forma de generar ingresos, algunos se han hecho ricos con la publicidad contextual. Por otro lado y a diferencia de los puntos anteriores requiere un trabajo constante en generación de contenidos de calidad y posicionamiento para atraer más visitas. Así rentabilizo yo mi proyecto de SlidesCarnival.

    Si te decides por la publicidad contextual Google Lady tiene una serie de artículos que te ayudarán a empezar desde cero y además trata otros métodos menos conocidos que Adsense pero que pueden ser igual de rentables.

    Escribe un tutorial o un artículo

    Si tienes soltura con el inglés algunas webs como PSDTuts, VECTORTuts o NETTuts pagan hasta 150$ por cada tutorial publicado y no es necesario ser uno de sus escritores habituales. No conozco páginas similares en español pero algunas revistas off suelen estar interesadas en artículos que puedan publicar.

    Escribe un manual

    O un libro, si te sientes con fuerzas. Escoge un tema que domines, puede ser un manual de CSS para diseñadores, de técnicas de ilustración digital, de HTML para móviles, de campañas en redes sociales… Para escoger el tema adecuado puedes guiarte por aquellas dudas que más te preguntan tus compañeros de trabajo o aquellas que más surgen en foros.

    El esfuerzo inicial es alto pero si funciona bien puede generar dinero por diferentes vías: venta como ebook en Amazon, venta como libro impreso a través de Lulu o Bubok, conferencias en eventos de diseño, etc. En el blog de 37signals tienen un artículo muy interesante sobre este tema: Making money twice.

    No olvides que…

    • Ninguno de estos métodos te va a generar un pago inmediato de 1000€ como puede hacer un proyecto freelance. El lado bueno es que requieren mucha menos atención, si tienes tiempo y te apetece se lo dedicas, y si no lo tienes no hay ningún cliente exigiendo una fecha de entrega.
    • Cuanto más tiempo y esfuerzo le dediques más dinero conseguirás, pero además en el caso del microstock el goteo de euros continuará aunque te pases unos meses tocándote las narices.
    • Ten paciencia, no esperes obtener cientos de euros al segundo día… ni al segundo mes.

    Si estás interesado en seguir leyendo sobre el tema en Notbythehour lo tratan de manera más extensa, añadiendo algunos métodos que pueden ser más adecuados para escritores o programadores.